15.4.06

Parte 2: Algo de compañía

Llegaste a mi vida una tarde de otoño y desde ese preciso momento supe que sería imposible alejarte, aun cuando nunca ha sido parte de mis planes hacerlo. Por más de una década hemos mantenido el contacto a pesar de la distancia y el tiempo, unidos por un vínculo que parece tan frágil pero es suficiente para demostrar cómo el destino es capaz de abandonar su caprichosa marcha para permitirnos disfrutar del cariño que sentimos por el otro en nuestros escasos encuentros.

Dejando aparte tus inmensos errores (y los míos), tengo que reconocer que te adoro pues sin importar cuánto tiempo ha pasado te las has arreglado para estar a mi lado en circunstancias en que nadie pudo o quiso. También te adoro porque de algún modo hemos madurado juntos, a pesar que sólo se necesita una sonrisa para sentirnos nuevamente adolescentes.

Ciertamente tanto cariño contenido ha sido traicionero en un par de ocasiones, traspasando los límites de la amistas; sin embargo, hemos superado la más difícil prueba que un hombre y una mujer compartiendo este tipo de relación pueden enfrentar.

No importa cómo esta historia termine (o continúe, para ser más preciso), siempre habrá un lugar en el corazón del otro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario