28.6.06

La última hora

Miles de pensamientos invaden mi cabeza.

Recuerdos de los últimos días, las últimas semanas, los últimos meses parecen hacerse uno, violento, triste, fatal. Pero son sólo recuerdos.

Rabia y desesperanza se disipan, un momento de tranquilidad arriva. Ya no soy el único que ha abierto los ojos, ya son pocos los que prefieren cerrarlos.

Pero no puedo alegrarme del todo, pues el precio pagado ha sido muy alto –han martirizado a sus demonios, han demonizado a nuestros mártires– y aún está pendiente un última batalla.

Ha llegado el fin de los discursos, se desvanecen las palabras falaces, la magia se revela como un truco barato. La verdad es nuestra mejor arma.

Ahora es nuestro turno...

Sin miedos y con la frente en alto...

La victoria será nuestra.

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Gracias a quienes han entregado su consejo en estos días y a quienes se aprestan a dar la batalla.

24.6.06

Sonrisa maldita

Detenido finalmente por los gritos de horror.

Alzo las manos percibiendo mi carne desnuda, sangrante. La piel se ha gastado por golpear cuanto se puso por delante –el frío aire nocturno, las negras baldosas del pasillo, su rostro, su cráneo, sus mentiras.

Aquel rostro destrozado es incapaz ya de mostrar la sonrisa con que solía humillar a quienes le rodeaban. Ninguna palabra sale de su boca para engañar a los más incautos. Sus ojos no brillan más por la infinita ambición. Mis manos escurren la sangre de ambos.

Mientras soy levantado por brazos desconocidos le escupo a la cara (lo que queda de ella), haciendo más indigna su caída. Y nadie quiere mirarlo, todos los ojos están sobre mí.

En la multitud está ella. Su mirada permanece fija en la mía, cómplice mas temorosa de aceptarlo. Esta victoria me pertenece por más que fuese por ella que se gestara.

Camino y nadie se atreve a detenerme. No se pronuncia ningún susurro acusatorio, como si al fin todos aceptasen la paz que traerán mis acciones. Mis manos ensangrentadas, heridas, culpables, devastadoras empujan con violencia la puerta del baño y luego se entregan a la difícil tarea de abrir la llave del agua a pesar del dolor sentido.

Como puedo mojo mi rostro, pero al levantar la vista no me reconozco en el espejo. Es él, riendo mientras lavo mis lágrimas e intento poner fin a la amargura y la rabia que me invaden. Alguien me detiene a abalanzarme sobre él...
...lo veo desvanecerse tras la puerta sonriendo.

...tras la puerta contigua ellas también llora...
Una vez más mi mente ha jugado con mis deseos.

21.6.06

¿Y qué pasa con la felicidad?

El tiempo pasa pero la Felicidad permanece.
Todos van a algún lugar_ Este lugar podría no existir, pero aún así, perderse podría ser divertido_
Te deseo un montón de Felicidad porque te la mereces_ La vida es una fiesta de Cumpleaños donde todas las tortas están envenenadas. Toma una_
Encontrar tu senda y no demorarse en el camino por una piedra en tu zapato es complicado_ Pero la diversión siempre está ahí. En algún lugar_
Te deseo siempre puedas estar Contento. Alegre con lo que tienes_ Que puedas asumirlo_ Y si no, bueno, ¡estaré ahí para recordártelo!

Para mi amigo,
cuídate.....

Al comienzo, está actualización debía ser un relato sobre la amarga sensación que me invadió por un problema con una editora. Sin embargo, las líneas citadas (y traducidas) me obligan a cambiar radicalmente la temática.

Al recibir de regreso el cuaderno en que hago los borradores para el blog me vi atrapado por los nuevos dibujos y palabras que se proyectaron en él, esto tras su paso por las inquietas manos de M-L. Simpleza en una primera impresión, pero con la capacidad de llamar la atención, de llamar a una nueva lectura en la que progresivamente se descubren profundos significados, el análisis de quien sería recipiente del mensaje y una madurez ajena a otras mujeres de su edad.

Felicidad es un concepto que para muchos es esquivo, inexistente incluso o, en el mejor de los casos, incompleto. Para mí, al menos, ha llegado el momento de dejar de lado estos preceptos, y es que sin importar los eventos que logren ocultarla debo reconocer que la Felicidad está siempre presente.

En ocasiones (y no pocas) nuestros ojos son incapaces de notar todo lo que se presenta a nuestro alrededor, todas las alegrías que puede entregar la vida en sus más simples detalles. Además, tal como expresa M-L, no estamos solos en la vida, y en quienes nos rodean hay personas que quieren vernos felices, que sufren con nuestras penurias, dispuestas a sacrificar parte de su tiempo y su alegría por levantarnos el ánimo, por asegurarse que nuestras tristezas no duren por siempre.

Mi Felicidad ha estado guardada, esperándome donde la dejé y dispuesta también a ser compartida. Y por más que el camino no carezca de amarguras, siempre habrá algo que me ayude a levantar, a no ser atrapado, a reencontrar las alegrías que viven en mí y en todo y en todos.