21.6.06

¿Y qué pasa con la felicidad?

El tiempo pasa pero la Felicidad permanece.
Todos van a algún lugar_ Este lugar podría no existir, pero aún así, perderse podría ser divertido_
Te deseo un montón de Felicidad porque te la mereces_ La vida es una fiesta de Cumpleaños donde todas las tortas están envenenadas. Toma una_
Encontrar tu senda y no demorarse en el camino por una piedra en tu zapato es complicado_ Pero la diversión siempre está ahí. En algún lugar_
Te deseo siempre puedas estar Contento. Alegre con lo que tienes_ Que puedas asumirlo_ Y si no, bueno, ¡estaré ahí para recordártelo!

Para mi amigo,
cuídate.....

Al comienzo, está actualización debía ser un relato sobre la amarga sensación que me invadió por un problema con una editora. Sin embargo, las líneas citadas (y traducidas) me obligan a cambiar radicalmente la temática.

Al recibir de regreso el cuaderno en que hago los borradores para el blog me vi atrapado por los nuevos dibujos y palabras que se proyectaron en él, esto tras su paso por las inquietas manos de M-L. Simpleza en una primera impresión, pero con la capacidad de llamar la atención, de llamar a una nueva lectura en la que progresivamente se descubren profundos significados, el análisis de quien sería recipiente del mensaje y una madurez ajena a otras mujeres de su edad.

Felicidad es un concepto que para muchos es esquivo, inexistente incluso o, en el mejor de los casos, incompleto. Para mí, al menos, ha llegado el momento de dejar de lado estos preceptos, y es que sin importar los eventos que logren ocultarla debo reconocer que la Felicidad está siempre presente.

En ocasiones (y no pocas) nuestros ojos son incapaces de notar todo lo que se presenta a nuestro alrededor, todas las alegrías que puede entregar la vida en sus más simples detalles. Además, tal como expresa M-L, no estamos solos en la vida, y en quienes nos rodean hay personas que quieren vernos felices, que sufren con nuestras penurias, dispuestas a sacrificar parte de su tiempo y su alegría por levantarnos el ánimo, por asegurarse que nuestras tristezas no duren por siempre.

Mi Felicidad ha estado guardada, esperándome donde la dejé y dispuesta también a ser compartida. Y por más que el camino no carezca de amarguras, siempre habrá algo que me ayude a levantar, a no ser atrapado, a reencontrar las alegrías que viven en mí y en todo y en todos.

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