Soy una persona de piel y son pocos los que siquiera lo sospechan...
Quizás con eso se pueda explicar, al menos en parte, lo que me ha estado sucediendo en las últimas semanas. Más allá del cúmulo de malas noticias que han llegado –dicen que llegan todas juntas–, hace casi un mes que ando extraño, más apático que de costumbre, un estado que Denisse describe como "mi periodo" y que, según ella, me viene por estaciones con la excepción del Otoño. El hecho es que sin importar si ando huraño, triste o exaltado, durante estos "periodos" es cuando más necesito del contacto humano.
Si bien existen personas como Denisse que se dan cuenta, e incluso tienen tiempo para filosofar al respecto, la payor parte de mis cercanos parece optar por evitarme. Se imaginan quizás que ante cualquier movimiento de su parte sea respondido con un tarazcón, cuando en realidad no muerdo (fuerte). Pero volviendo a la seriedad del post, pocos son los capaces de proyectarse más allá de las malas caras y pensar que quizás un gesto, un abrazo, una caricia son algo que necesito en exceso mientras dure esta sensación. Después de todo, mi rostro más que nunca es capaz de reflejar la soledad a la que me niego a acostumbrarme.
Por ahora debo enfrentrar la realidad de mi hermetismo y de vivir en un mundo en que no importa más que lo superficial, con la esperanza de que existan personas más sensibles aunque hoy deba conformarme con lo que hay.