Me he preguntado esto desde la primera vez que te vi como mujer, pero la verdad es que nunca tuve el tiempo para pensar seriamente (si acaso eso es posible) sobre lo que tienes que es capaz de cautivar mi atención tan fieramente. He decidido finalmente darme el tiempo, no sólo para esto sino también para evaluar lo que pasa a mi alrededor.
Partiré diciendo que quienes realmente me conocen están conscientes que hay un tipo de mujer que me resulta atractiva. No es necesario ser Sherlock Holmes para descubrir que tú encajas en gran medida con el estereotipo, por lo que ya tienes mi mirada puesta sobre ti; sin embargo, debo ser honesto y admitir que esto no es más que una capa superficial del asunto, necesaria para conquistar mi atención pero sólo un primer paso en el camino.
Continuando con mi análisis, es tiempo que mencione algo que viene de tu lado de la cancha, algo que difícilmente puedes negar. Eres extremadamente coqueta, incluso cuando te escucho decir que no quieres que yo lo sea también. De hecho, es muy difícil encontrar las palabras que podrían explicar cuan sensual puedes ser realmente (pero prefieres dejar ese lado oculto). Después de ese comentario puedes estar segura que mis ojos están fijos en ti, pero también siguiendo cada uno de tus movimientos.
Aün en tu lado de la cancha –como si esto fuese un partido de fútbol–, me referiré a tus palabras. Siempre he sido curioso sobre los detalles de tus palabras, especialmente porque es la más engañosa de las expresiones humanas. Eres la primera en decir que no nos volvamos locos con esto, pero también la primera en negar que existe "algo" entre nosotros. Eso me enfurece tanto que me gustaría saber qué es real en tu vida y qué no; así que no sólo observo, además te presto mucha atención. Ahora ya estamos lejos de la superficie de este innombrable asunto.
Hablando de palabras, también hay algo en tu voz. Aunque usualmente tienes una voz muy agradable, hay momentos en que ella se vuelve encantadora. Lo cierto es que prefiero oírla entonces, al acariciar tu cuello o cuando estamos a punto de besarnos. Y esperar que uses esa dulce voz es razón suficiente para hablar por horas y acurrucarte entre mis brazos.
Hay algo más, algo que apenas puedo sentir a un nivel consciente. Está en tu piel, en tu perfume, en tus labios, y no puedo descubrir qué es. Quizás es algo más instintivo, tan instintivo que carece de nombre, y ya sabes que estoy condenado a buscarlo. Además, creo que también puedes sentir que ese algo está en mí y al parecer tampoco quieres dejarlo ir.
El asunto es que me siento atraído por ti, por lo que no es fácil estar cerca tuyo (excepto cuando eres una verdadera bruja, como ayer), aun cuando realmente me agrada, linda. Así que eso sería. Al menos lo entiendo –aunque no por completo– y eso es más de lo que tú puedes decir. Sólo resta una pregunta... ¿tú que tienes que decir?
––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
PS: nunca he entendido la hipocresía de los cristianos, especialmente tú. Así que mejor te golpeas más fuerte con tu roca en el pecho antes de seguir hablando estupideces sobre mí... el infierno también aguarda a quienes mienten y discriminan a otros, por lo que creo que te veré ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario