23.10.08

Mis cosas favoritas

No puedo sacarme esa maldita canción de la cabeza, especialmente desde que ha sido convertida en parte de la nueva estrategia de mercado de MasterCard, así que trataré de arrancarla siguiendo su ejemplo: describiendo mis cosas favoritas.




El Invierno es una de mis cosas favoritas, porque amo caminar bajo la lluvia. Primero pensé que era por la secreta esperanza de que nadie viera llorar, escondiendo mis lágrimas bajo las gotas de lluvia, pero he aprendido que la lluvia puedo llorar el dolor. Por eso el Invierno y la lluvia son algunas de mis cosas favoritas, y a su vez lo es el agua. Me verán en el agua cada tanto –mar, río o una simple ducha–, no sólo porque es divertido sino porque el agua me ayuda a limpiar mi alma también.


Cada mes aguardo por la hermosa noche cuando la Luna Llena se eleva en el cielo, pues Selene es una de mis cosas favoritas. Ella es capaz de controlar no sólo los mares. Su influencia toca todas las aguas de la Tierra, incluso aquella dentro de mí. El brillo plateado me hace sonreír cada vez que mi mirada se posa en el cielo.


Mis amigos no son para mí cosas, pero pasar tiempo con ellos no podría escapar a estar entre mis cosas favoritas. Incluso si lloramos hasta que las lágrimas se conviertan en polvo, siempre hay una sonrisa capaz de cambiar la marea. Con ellos puedo decir que el tiempo pasa, pero la felicidad se queda.


Pensar y escribir vienen de la mano, están también entre mis pocas cosas favoritas. Mis pensamientos parecen rogar por ser puestos en papel, no sólo por placer sino para dar orden al caos. Cuando estoy escribiendo se siente como una tormenta mental, pero al estar listo el trabajo por un rato mi mente se calma.


El camino me llama cada tanto, así que otro favorito es conducir hasta aburrirme. La libertad que siento cuando mi rostro es tocado por el viento sólo mejora cuando la música es la adecuada, y con eso quiero decir algo de rock, blues o jazz.


También me gusta cocinar, tanto como comer. Mamá siempre decía "no juegues con tu comida" pero ella no dijo nada sobre los sabores, y es por eso que cada vez que estoy solo corro a la cocina para econtrar el sabor perfecto para mi humor. A veces la comida no se ve para nada apetitosa, pero eso no importa si estremece mi lengua.


Realmente amo el placer de un buen libro, sin importar si leo para estudiar o por diversión. Puedo llorar un río con una buena historia, y lo mismo pasa con un partido dominguero. Pueden verme cada semana apoyando a mi equipo, incluso si el marcador no nos lleva a la victoria. No es sobre pasión, va incluso más adentro, es sobre sentimientos que sólo unos pocos pueden entender.


Observar un atardecer, tú y yo tomados de las manos, es otro favorito cuando hago el conteo. Caminar junto al océano, disfrutar un bien vino, dibujar una hermosa flor, el aroma del Sur están en la lista también. Aquí he escrito algunas de mis cosas favoritas. Para el resto has algo de esfuerzo y descúbrelo tú.

13.10.08

La medida justa es...

...entre 80 y 100 kilómetros. O al menos esa fue la conclusión a la que llegamos con una amiga al discutir el tema el sábado pasado.

Desde luego hablábamos sobre distancias y no tamaños. Y para ser más claro, la idea era plantearnos la distancia perfecta que debe existir entre la casa de la pareja y la propia cosa que ni la cercanía ni la lejanía volvieran la relación un infierno. Y aunque para la mayoría pueda resultar algo exagerado (y más de alguno considere que es poca distancia), tras una larga conversación llegamos a encontrar tanto cómodo como lógico respetar estos valores.

Para explicar la idea a quien aún no la entiende es mandatorio hacer una pregunta: ¿quién ha sentido alguna vez que la bruja o el psicópata de turno está absorviendo todo su tiempo y/o lo paquea sin motivo aparente cada cinco minutos? Si en este preciso momento la o lo tienes retándote porque estás en Internet en lugar de dedicarle tiempo, evítate problemas y no te atrevas a responder con una frase que no sea 'no, amor, yo soy feliz contigo'. Si no es así, entonces puedes reconocer abiertamente que es una soberana lata que las cosas se hayan puesto tan mal y que es bastante ingenioso tener la capacidad de sobreponer la distancia a una potencial falta de espacio y libertad.

Pero al tener de 80 a 100 kilómetros pueden evitarse además esas inesperadas llegadas que, si bien pueden ser placenteras en ocasiones, la mayor parte del tiempo interrumpen un instante de descanso, estudio, trabajo o incluso gorreo. Con tanta distancia entre ambos tu pareja no querrá pegarse un pique tan largo y no encontrarte en casa, así que llamará antes de su visita dándote al menos uno o incluso dos horas para ordenar la casa, esconder a el o la amante, cocinar algo rico para recibirle y echarse una manito de gato (o un zarpazo de tigre en algunos casos).

Como ven, a pesar que la idea está creada desde nuestra realidad también puede servirle a más de uno de ustedes...

8.10.08

Alegrías urbanas

'Calor de la puta... maldita alergia... como si no fuesen suficientes los problemas...'



Iba pensando en eso y en la camionada de cosas que quedaban por hacer durante el día, pero me distraje al ver un globo flotando en medio de la calle. Más allá de su intenso tono rojo, no entendía porqué no podía quitarle los ojos de encima.



'Es un globo cualquiera,' me dije con firmeza para dejar de pensar en él.



De pronto un mendigo cruzó arriesgadamente entre los autos. Cuando cesaron los bocinazos logré ver al mendigo en la acera opuesta, sonriéndole al globo rojo...



...después de todo, quizás no era un globo cualquiera.